Registra quién, qué, cuándo, dónde y por qué en cada evento relevante: creación, modificación, despliegue, acceso y eliminación. Usa almacenamiento inmutable, sellos de tiempo confiables y correlación entre sistemas. Asegura que auditores puedan reconstruir decisiones sin fricción, con filtros por caso, riesgo y dato afectado, reduciendo dependencias de correos, capturas de pantalla y memoria institucional frágil.
Expresa controles en reglas declarativas que los sistemas puedan evaluar antes y durante la ejecución. Cada validación aprobada genera evidencia firmada y vinculada a artefactos. Los incumplimientos crean tareas, fechas de vencimiento y flujos de aprobación. Así, cumplimiento se vuelve verificable, repetible y medible, evitando interpretaciones subjetivas y reduciendo el tiempo invertido en preparación de auditorías externas.
Define políticas de retención por tipo de dato, obligación legal y sensibilidad. Automatiza expiración, anonimización y eliminación verificable, registrando cada acción. Implementa minimización: captura solo lo necesario, durante el tiempo necesario. Provee mecanismos de atención a derechos de titulares, sosteniendo evidencias de respuesta oportuna. Esto reduce superficie de riesgo y costos de almacenamiento, fortaleciendo confianza del cliente.
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